domingo, 27 de mayo de 2012

Campaña de Rhelus: Trasfondo Inicial


Autor Sagraldar para las Crónicas de Vedasto

Tras varias tormentas de disformidad, siglos de abandono y guerras más importantes, Vedasto, sector del Ultima Segmentum, se vio aislado y solo. Los herejes, xenos y demás enemigos del Imperio conquistaron sendos planetas sin que las escasas fuerzas del Sector lograsen impedirlo. En el año 765.M39, varios sistemas y mundos de Vedasto fueron tomados por los Tau para asegurar su frontera y extender su filosofía del "Bien Supremo". Esto no podía ser consentido, y en el 999.M39 comenzó la "Cruzada Vedastia", capitaneada por santa Eula Devota. En el 625.M40 logró la expulsión de la escoria hereje que poblaba diversos de los mundos del Emperador, e incluyó varios más que antes eran mundos orkos. Sin embargo, los Tau se resistían a ser expulsados. Tras cien años de dura campaña en el sistema Hepherion, el último por someter, el general George Rhelus logró tomar el último planeta de los Tau en Vedasto, y se le encomendó una dura tarea. El General organizó a lo largo de todos los planetas de Hepherion una línea defensiva, la más grande que se había visto jamás en Vedasto. Cuando acabó, la bautizada “Línea Hepherion” era un bastión inexpugnable contra los Tau, cuya piedra angular fue Rhelus, rebautizado así en honor a su libertador.

La Cruzada terminó y la paz pareció volver a Vedasto. Salvo algunos Waaagh ocasionales e intentos minoritarios tau de avanzar, nada perturbó el Sector durante siglos. Pero la guerra llamó al sector vecino, y Vedasto envió regimientos enteros para paliar sus carencias. Como si los Dioses Oscuros hubieran estado planeándolo, en el 797.M41 unas violentas tormentas de disformidad cubrieron todo Vedasto, incomunicándolo. Siendo las defensas escasas, los tau atacaron de nuevo. Primero cayó Sentrae, el planeta encargado de los suministros, y fue cuestión de tiempo que el resto de la “Línea Hepherion” lo hiciera con él. Sólo resistió Rhelus, inexpugnable como era. Su imponente colmena, Regulus, era una plaza dura de tomar, bien defendida, suministrada y comunicada podía pasarse años resistiendo un asedio. Cuando los refuerzos llegaron, rompieron el sitio sobre Rhelus, pero nunca lograron tomar el resto de la “Línea Hepherion” para el control imperial. Por ello miembros de la Casta del Agua tau y diplomáticos imperales firmaron el “Pacto de Hepherion”, que daba una tregua a la asfixiante situación... hasta hoy.

Herik Helmister, inquisidor del Ordo Xenos, llevaba unos años haciendo visitas a los sistemas tau en secreto, buscando evidencias de una posible invasión a Rhelus aprovechando la debilidad imperial por la Decimotercera Cruzada Negra y la Tercera Guerra de Armaggedon. Sin embargo, lo que acabó descubriendo fue más alarmante. Rhelus estaba a punto de ser objetivo de un ataque del Caos. Como su deber implicaba, informó al gobernador de RhelusErman Urton, con el que tenía una profunda enemistad. El Gobernador hizo caso omiso, y no dio credibilidad a las informaciones del Inquisidor. Lo que se cociera bajo Regulus no podía marcar sus decisiones. Herik, sabiendo a lo que se arriesgaba, envió un mensaje a los únicos que podían ayudarle, los Tau. Aquello era una herejía para los suyos, pero sabía que Aun’el Si’oss podía ayudarlo.

El viejo Etéreo, tras valorar la situación, llegó a la conclusión que tener un vecino hasta ahora neutro era mejor que tener a los violentos que los humanos decían eran del “Caos”. De modo que envió a su comandante más joven, Shas’o Da’Fo. Joven y atrevido, rebelde en muchos casos, pero bueno en su trabajo. Junto a él envió varios destacamentos de la Casta de Fuego, incluyendo vehículos y armaduras tácticas.

Acudiendo a la llamada, las naves tau alcanzaron la órbita de Rhelus a la vez que el impío “Justicia Ciega”. Del crucero surgieron varias cañoneras que descendieron sobre la llanura de Práxis, y al momento reventó en mil pedazos. La onda que generó alteró los sistemas tau e imperiales. Nadie sabía qué estaba pasando, y aprovechando eso también, los tau desembarcaron en Jox, una pequeña ciudad no muy distante de la gran colmena RegulusDa’Fo dio sendas instrucciones a los suyos. Él también tenía sus propios planes para Rhelus. En Jox montaron su base de operaciones y se encontraron con el inquisidor Helmister, que no vino solo. El Gobernador, en vista a lo ocurrido, le había dado control sobre varias tropas de la legión penal, algunos vehículos pesados y artillería. Herik debía ausentarse, con lo que dio el control al general Bert Dimaar y a Da’Fo, pero con la promesa de llegar a la batalla con sus dos valquirias de asalto. Las tropas se prepararon junto a un bosque y varios emplazamientos rocosos a que el Caos llegara.

Las tropas del Caos iban convencidas de su victoria. El hechicero Voluptus y el capitán Odsou del “Fuego de la Transformación” traían efectivos suficientes como para subyugar Rhelus entero, y varios planetas más. Avanzaban con la seguridad que daba que un culto hereje pudiera apoyarlos desde Regulus, los “Hijos de la Esperanza”, liderados por varios apóstoles oscuros de los Portadores de la Palabra. Con lo que no contaban era con la llegada de “La Hermandad”, un capítulo de Marines Espaciales, a los astilleros orbitales de Rhelus. Necesitaban provisiones.

Rhelus es una gran presa, las bestias están preparadas, la batalla se acerca...

2 comentarios:

  1. Releyéndolo.... me quedó de maravilla. Para ser una campaña del todo improvisada y hecha sobre la marcha está muy bien atada. Somos unos cracks. 8)

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  2. Ahora lo que hay que hacer es redactar las otras ramas de la campaña para que la publiquemos ;)

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